El diablito se encuentra justo sobre el ombligo de la Pachamama, bajo la cruz de los disfrazados que se persignan para ser protegidos en la fiesta, donde van a comenzar los pujos del parto de la cosecha que enverdece las chacras.
Ese lugar, complejo de amores que nacen y de amores que se reencuentran.
es agradecerle a la Tierra que nos alimenta y nos sostiene, para otros es alegría y acaso descargo de angustias, para aquellos es el contacto con lo exótico de nuestra cultura y, junto al mojón, es siempre: ¡feliz fiesta!
Entonces las trompetas, el enflorado, el talco, la espuma, los abrazos. Todo aquello que pueda aportar a la ofrenda de alegría que los quebradeños ponen a la mesa del destino, termina siendo sahumerio a la hora del carnaval.

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